viernes, 31 de agosto de 2012
domingo, 26 de agosto de 2012
LA SABIDURIA DEL SILENCIO INTERNO
Habla simplemente cuando sea
necesario. Piensa lo que vas a decir, antes de abrir la boca. Se breve y
preciso, ya que cada vez que dejes salir una palabra, dejas salir al mismo
tiempo una parte de tu Chi (energía). De esta manera aprenderás a desarrollar
el arte de hablar sin perder energía.
Nunca hagas promesas que no
puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que
proyecten imágenes negativas, porque se producirá alrededor de ti todo lo que has
fabricado con tus palabras.
Si no tienes nada bueno,
verdadero y útil que decir, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende
a ser como un espejo. Escucha y refleja la energía. El Universo mismo es el
mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el Universo
acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras
palabras, nuestras acciones, y nos envía de vuelta el reflejo de nuestra propia
energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se representan en
nuestra vida.
Si te identificas con el éxito
tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracaso. Así podemos
observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones
externas del contenido de nuestra habladuría interna. Aprende a ser como el
Universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin
prejuicios, porque siendo como un espejo sin emociones, aprendemos a hablar de
otra manera, con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad
de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones
emocionales excesivas, simplemente permitiendo una comunicación sincera y
fluida.
No te des mucha importancia y
sé humilde, pues cuanto más te muestres superior, inteligente y prepotente, más
te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e
ilusiones.
Sé discreto, preserva tu vida
íntima, de esta manera te liberas de las opiniones de los otros y llevarás una
vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable como
el TAO.
No compitas con los demás,
vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a
los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El
espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente.
Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la
provocación y en las trampas de los otros.
No te comprometas fácilmente.
Si actúas de manera precipitada sin tomar consciencia profunda de la situación,
te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que muy
fácilmente dicen “si”, porque saben que ese “si” no es sólido y le falta valor.
Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma
tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.
Si realmente hay algo que no
sabes o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El
hecho de no saber es muy incómodo para el ego, porque le gusta saber todo,
siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego
no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.
Evita el hecho de juzgar y
criticar, el TAO es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una
compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien, lo
único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de
energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder las propias
debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.
Recuerda que todo lo que te
molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resuelto
en ti mismo. Deja que cada quién resuelva sus propios problemas y concentra tu
energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas
de defenderte, en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras
de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte
estás demostrando que las palabras de los demás no te afectan, que son
simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.
Tu silencio interno te vuelve
impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para reeducar el ego, que
tiene la costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte de no hablar.
Toma un día a la semana para abstenerte de hablar, o por lo menos unas horas en
el día, según lo permita tu organización personal. Es un ejercicio excelente
para conocer y aprender el universo ilimitado del TAO, en lugar de tratar de
explicar con palabras lo que es el TAO.
Progresivamente desarrollarás
el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu
personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la
sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que
necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado
de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda
tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder, el mismo
poder se convertirá en un veneno y todo tu ser se envenenará rápidamente,
perdiendo la paz.
Quédate en silencio, cultiva tu
propio ser interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el
mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en
tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la
capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del
TAO.
domingo, 19 de agosto de 2012
NUESTROS PIES
Nuestros pies son los que marcan el sentido de nuestra vida.
Allí donde tus pies apuntan, allí es donde te diriges.
Recordemos que los dedos
de los pies se agarran a la tierra para avanzar. Simbolizan nuestras raíces que
nos sujetan a la tierra, nos alimentan y nos dan estabilidad, soporte,
seguridad, arraigo.
Los pies te llevarán muy lejos,
trazarán tu rumbo en la vida. Si avanzas más de lo que puedes es probable que
tus pies te lo hagan notar con una disfunción.
Si sientes que tienes
conflictos con la vida que estás llevando los dedos de los pies te lo harán
notar.
Tus pies toman contacto
con la tierra, son el punto por el cual nos conectamos con la energía del
planeta, Gaia, el organismo viviente se percibe a través de los pies. A través
de ellos percibimos su energía y la llevamos hacia la cabeza a travesando todo
el cuerpo. A su vez a través de ellos descargamos el excedente de energía que
debe salir del cuerpo, funcionando como un cable a tierra.
Muchos problemas en los
dedos de los pies tienen que ver con conflictos en el rumbo que le queremos dar
a nuestra vida, o una contradicción interna que apunta hacia otro lado al que
te llevan tus pies. Los dedos martillo o los juanetes son un ejemplo de ello.
Desde la Medicina
Tradicional Oriental, existen seis meridianos que atraviesan los pies (tres son
los que terminan y tres los que comienzan en el ellos). Sólo el meridiano del
riñón comienza en la planta del pie y no en uno de los dedos.
El primer dedo (dedo
gordo) tiene dos meridianos del lado interno el bazo -páncreas. Su función es
esencial para los genitales externos, así como sobre la sangre y su
coagulación. Una alteración de este meridiano alterará la forma de los dedos.
El "juanete" es un claro ejemplo de un trastorno en este meridiano. También
se incluyen los trastornos en las uñas.
Sería muy bueno
preguntarnos:
- ¿Qué rumbo estoy trazando en mi vida?
- ¿Tengo alguna preocupación?
- ¿Hacia dónde quiero ir en realidad?.
Del lado externo del mismo
dedo encontramos el primer punto del meridiano del hígado. Cualquier alteración
en esta zona deberá influir en las funciones hepáticas y su correspondencia
emocional con la ira. Si esta emoción está fuera de equilibrio afectará al
órgano y una dominancia de este órgano puede generar un patrón emocional basado
en el enojo.
Según la Medicina Tradicional Oriental la agresividad es un mal del hígado. Es decir
fuego estancado en el hígado. La agresividad posee varios grados y formas de
manifestarse. Entre las más conocidas se pueden citar agresividad verbal,
agresividad gestual, agresividad auto física, agresividad hacia objetos y
personas desconocidas, agresividad en el momento de expresar una alegría o una
tristeza etc.
En cualquiera de los casos
denota una impotencia en el momento de soltar y dejar libre un sentimiento
impulsado por la alegría o la tristeza o dicho de otra manera, una frustración.
En todos los casos siempre
se debe a una mala circulación de la energía Chi interior y su mal proceso en
el cuerpo humano. Esta energía llamada por la Medicina Tradicional China como
energía PE produce, con el tiempo de permanecer en estado de agresividad,
distorsión del timbre de la voz, problemas estomacales, problemas de visión,
problemas de cansancio o estrés, problemas urinarios, problemas de piel,
problemas de columna, problemas de concentración y problemas de sueño entre
otros.
En estos casos es
importante meditar en las siguientes preguntas:
- ¿Siento enojo en mi vida?
- ¿Cómo expreso la frustración?
- ¿Grito demasiado, soy agresivo verbalmente?.
jueves, 9 de agosto de 2012
DE BENDICIÓN EN BENDICIÓN
“El Señor te bendiga y te guarde,
El Señor haga resplandecer
Su Rostro sobre tí
y te conceda lo que pidas.
Vuelva hacia tí Su Rostro y te de la paz.”
Estoy convencida que el Gran Espíritu en su infinita
bondad nos bendice grande y abundantemente y no queda más que continuar
bendiciendo, para de esta manera prolongar su Bendición a nuestro alrededor.
En los últimos tiempos me he detenido a reconocer,
agradecer e interiorizar en las bendiciones que he recibido y estoy segura que
ello permite que mi mente-cuerpo-espíritu, se hagan uno con la divinidad que
habita en mí.
Recibo agradecida esta nueva bendición en mi vida,
me acojo su amor infinito y continuo mi misión con alegría y gozo.
Es bueno que profundicemos un poco en lo que significa
bíblicamente la Bendición para que no dejemos pasar ni una.
En griego BENDECIR es eulogeo: hablar bien; de allí el
término castellano “elogiar”. Significa: (a) alabar, celebrar con alabanzas; de
aquello que se dirige a Dios, reconociendo su bondad, con deseo de darle gloria
a Él (Lc 1:64; 2:28; 24:51,53; Stg 3:9); Invocar bendiciones sobre una persona
(Lc 6:28; Ro 12:14). Hacer prosperar, hacer feliz, derramar bendiciones sobre
(Hch 3:26; Gl 3:9; Ef 1:3). La esencia
de la bendición de Dios es la seguridad de que le pertenecemos y de que Él se
deleite en nosotros.
Ser una persona bendecida
es saber, sentir, gustar de la afirmación y la seguridad de Dios, así como de
su aceptación y aprobación. Es la experiencia de ser escogidos y protegidos,
valorados y amados por Dios.
Como el oxigeno para
nuestros pulmones, o las proteínas para nuestros cuerpos, así es la bendición
para nuestras almas. Es la posesión más preciada de nuestras vidas.
Debemos saber que cuando
Dios nos elige para bendecidnos no hay nada ni nadie que pueda detener esa
bendición, nada ni nadie nos podrá maldecir si Dios se ha dispuesto bendecirte.
La bendición invoca el apoyo activo de Dios para el bienestar de la
persona, habla del agradecimiento, implica salud, provisión y felicidad en la
persona que recibe buenos deseos de nuestra parte.
miércoles, 1 de agosto de 2012
“Todos los problemas tienen la misma raíz: El miedo.
El miedo desaparece gracias al amor, pero el amor nos da miedo.”
Antony de Mello
- Vivido de manera sistemática, el miedo puede llevarnos a enfermar tanto el cuerpo como la mente
- Las manifestaciones amorosas generan experiencias sanadoras para el cuerpo y la mente
- Preguntémonos: Si nuestra residencia emocional es el miedo, ¿qué lugar ocupa la energía del amor en nuestra estructura cuerpo - mente?
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