domingo, 19 de agosto de 2012


NUESTROS PIES


Nuestros pies son  los que marcan el sentido de nuestra vida. Allí donde tus pies apuntan, allí es donde te diriges.

Recordemos que los dedos de los pies se agarran a la tierra para avanzar. Simbolizan nuestras raíces que nos sujetan a la tierra, nos alimentan y nos dan estabilidad, soporte, seguridad, arraigo.

Los pies te llevarán muy lejos, trazarán tu rumbo en la vida. Si avanzas más de lo que puedes es probable que tus pies te lo hagan notar con una disfunción.

Si sientes que tienes conflictos con la vida que estás llevando los dedos de los pies te lo harán notar.

Tus pies toman contacto con la tierra, son el punto por el cual nos conectamos con la energía del planeta, Gaia, el organismo viviente se percibe a través de los pies. A través de ellos percibimos su energía y la llevamos hacia la cabeza a travesando todo el cuerpo. A su vez a través de ellos descargamos el excedente de energía que debe salir del cuerpo, funcionando como un cable a tierra.

Muchos problemas en los dedos de los pies tienen que ver con conflictos en el rumbo que le queremos dar a nuestra vida, o una contradicción interna que apunta hacia otro lado al que te llevan tus pies. Los dedos martillo o los juanetes son un ejemplo de ello.

Desde la Medicina Tradicional Oriental, existen seis meridianos que atraviesan los pies (tres son los que terminan y tres los que comienzan en el ellos). Sólo el meridiano del riñón comienza en la planta del pie y no en uno de los dedos.

El primer dedo (dedo gordo) tiene dos meridianos del lado interno el bazo -páncreas. Su función es esencial para los genitales externos, así como sobre la sangre y su coagulación. Una alteración de este meridiano alterará la forma de los dedos. El "juanete" es un claro ejemplo de un trastorno en este meridiano. También se incluyen los trastornos en las uñas.

Sería muy bueno preguntarnos:
  • ¿Qué rumbo estoy trazando en mi vida?
  • ¿Tengo alguna preocupación?
  • ¿Hacia dónde quiero ir en realidad?.

Del lado externo del mismo dedo encontramos el primer punto del meridiano del hígado. Cualquier alteración en esta zona deberá influir en las funciones hepáticas y su correspondencia emocional con la ira. Si esta emoción está fuera de equilibrio afectará al órgano y una dominancia de este órgano puede generar un patrón emocional basado en el enojo.


Según la Medicina Tradicional Oriental  la agresividad es un mal del hígado. Es decir fuego estancado en el hígado. La agresividad posee varios grados y formas de manifestarse. Entre las más conocidas se pueden citar agresividad verbal, agresividad gestual, agresividad auto física, agresividad hacia objetos y personas desconocidas, agresividad en el momento de expresar una alegría o una tristeza etc.

En cualquiera de los casos denota una impotencia en el momento de soltar y dejar libre un sentimiento impulsado por la alegría o la tristeza o dicho de otra manera, una frustración.

En todos los casos siempre se debe a una mala circulación de la energía Chi interior y su mal proceso en el cuerpo humano. Esta energía llamada por la Medicina Tradicional China como energía PE produce, con el tiempo de permanecer en estado de agresividad, distorsión del timbre de la voz, problemas estomacales, problemas de visión, problemas de cansancio o estrés, problemas urinarios, problemas de piel, problemas de columna, problemas de concentración y problemas de sueño entre otros.

En estos casos es importante meditar en las siguientes preguntas:
  •  ¿Siento enojo en mi vida?
  •  ¿Cómo expreso la frustración?
  •  ¿Grito demasiado, soy agresivo verbalmente?.



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