EL LENGUAJE DE NUESTRO CUERPO
La experiencia de estos
últimos años en mi vida en los que he
aprendido a amar el trabajo en mi cuerpo y a bendecir la posibilidad de trabajar
otros, me da la convicción que cuando aprendo a escuchar los mensajes que él
nos da, acrecentamos el
autoconocimientos y se crean nuevas y mejores condiciones para la
transformación y el cambio, desde un estado de conciencia mayor y niveles de
salud estables y duraderos.
Como dice Alicia López
Blanco en su Libro “El cuerpo tiene la palabra”:
- “El cuerpo se expresa a través de un lenguaje sencillo de aprender, “un lenguajes niño”.
- El registro consciente de los mensajes que el cuerpo nos emite, favorece y promueve el auto-conocimiento.
- Ese conocimiento o saber acerca de uno mismo, facilita procesos de cambio y sanación.”
De bajo de nuestra piel
hay todo un mundo maravilloso por conocer y explorar, así que manos a la obra.
Cuando tomamos consciencia
de que “El cuerpo grita… lo que la boca calla”,
fácilmente podemos reconocer a través del cuerpo y su variada gama de
expresiones lo que le pasa a la persona de manera completa.
Es muy importante que
reconozcamos que el lenguaje del cuerpo está compuesto no solo por los
movimientos, sino también por el tacto y el contacto, los gestos y las actitudes
corporales, el tono de nuestra voz, la secuencia, el ritmo y la armonía de las
palabras y lógicamente la utilización del espacio tanto personal como
interpersonal. Podemos decir entonces
que las expresiones faciales, el contacto ocular, el estilo de los movimientos del cuerpo, la
calidad del tono muscular y la postura, muestran una tendencia más marcada a
comunicar hacia el mundo exterior y no son habitualmente percibidos de manera
consciente por nosotros ya que forma parte de lo que denominamos nuestro estilo
personal.
Si no conocemos el
lenguaje de nuestro cuerpo, estaremos viviendo en incoherencia, porque con la
palabra verbal transmitiremos un mensaje y el lenguaje corporal estaría comunicándose
de manera diferente.
