PARTE INFERIOR DE LA ESPALDA
Continuamos profundizando en nuestro soporte: La Espalda, ahora nos
detendremos en cada una de las vertebras que conforman la parte inferior de la
misma, desde mi experiencia esta y la parte alta son las que más afectan a las
personas que atiendo en el consultorio, es bueno descubrir que mensaje nos da
el cuerpo en ella.
Frecuentemente confundida con los riñones y comúnmente asociada al dolor
de riñones, esta área se sitúa entre la cintura y el coxis. Es una parte del
sistema de sostenimiento. Dolores en esta región manifiestan la presencia de
inseguridades materiales (trabajo, dinero, bienes) y afectivas. “Tengo miedo de
carecer de…” “Nunca lo conseguiré!” “Nunca conseguiré realizar esto” expresan
bien los sentimientos interiores vividos. Estoy tan preocupado por todo lo
material que siento tristeza porque hay un vacío y este vacío me duele. Incluso
puedo fundar mi valor personal en el número de bienes materiales que poseo.
Vivo una gran dualidad, porque deseo tener tanto la “calidad” como la
“cantidad”, tanto en lo que a relaciones interpersonales se refiere como a lo
que poseo.
Tengo tendencia a tomar demasiadas cosas sobre mis hombros y tengo
tendencia a dispersar mis energías. Intento hacerlo todo para ser amado y me
entretengo con la opinión que tienen de mí los demás. También puede tratarse de
una inquietud frente a una u otras personas. Estoy preocupado por ellas y
quizás tengo tendencia en “coger los problemas de los demás sobre la espalda” y
querer salvarlos. Mi impotencia frente a ciertas situaciones de mi vida me
vuelve amargo y rehúso someterme, pero tengo miedo. Este sentimiento de
impotencia que puede llevarme hasta la rebelión, podrá conducirme a un
“lumbago” o un “dolor de cintura”. No me siento sostenido en mis necesidades de
base y mis necesidades afectivas. Tengo dificultad en hacer frente a los
cambios y a la novedad que se presentan a mí porque me gusta sentirme en
seguridad en mi rutina y mis viejas costumbres.
Esto revela frecuentemente que soy inflexible y rígido y que quisiera ser
sostenido a mi modo. Si acepto que los demás puedan ayudarme a su modo, voy a
descubrir y tomar consciencia de que tengo el apoyo que necesito. Así me vuelvo
más autónomo y responsable. Si se trata de un pinzamiento de los discos
lumbares, pongo probablemente demasiada presión sobre mí mismo en hacer cosas
para que me amen. Ya que se revela necesario un período de reposo, aprovecho
para mirar lo que está sucediendo en mi vida y volver a definir mis
prioridades. Al no sentirme sostenido, me vuelvo rígido (tieso) hacía los
demás. ¿Tiendo a culpar a los demás de mis dificultades? ¿Me tomo el tiempo de
expresar mis necesidades? Acepto que me único sostén viene de mí mismo.
Volviendo a tomar contacto con mí ser interior, establezco un equilibrio en mis
necesidades y reúno todas las fuerzas del universo que están en mí. Estas
fuerzas me dan confianza en mí y en la vida porque sé que me traen todo lo que
necesito: físico, emotivo, espiritual. Estoy sostenido en todo momento! Las 5
vértebras lumbares se sitúan en esta área.
L1. La primera
vértebra lumbar L1 está afectada cuando vivo un sentimiento de impotencia
frente a alguien o a algo que no me conviene y que tengo la sensación de no
poder cambiar, que he de soportar. Entonces, me vuelvo inerte, sin vida, gasto
mucha energía con cosas frecuentemente menores pero las aumento tanto que toman
entonces proporciones catastróficas, lo cual puede incluso hacer aparecer un
sentimiento de desesperación. Puedo vivir inseguridad frente a aspectos de mi
vida, pero no tiene realmente razón de ser. Quiero controlarlo todo, pero esto
no es humanamente posible. Puedo también vivir conflictos interiores entre lo
que quiero hacer y que no me permito. Esto hace subir en mí frustración,
agresividad e ira. Estos sentimientos endurecen mi corazón si no me libero y
amargan mi vida. Una vértebra L1 en mal estado puede traer enfermedades
relacionadas con las funciones de digestión (intestino y colón) o eliminación
(estreñimiento, disentería, etc.). Tomo consciencia del poder que tengo para
cambiar el curso de mi vida, y sólo la mía! Vuelvo a establecer mis prioridades
para canalizar bien mis energías.
L2 . El estado de
la segunda vértebra lumbar L2 depende mucho de mi flexibilidad frente a mí –
mismo y a los demás. La soledad y la amargura generalmente causadas por una
timidez pronunciada son también factores importantes que pueden afectar L2. Soy
preso de mis emociones: al no saber como vivirlas y expresarlas, y al ser éstas
a veces vivas y explosivas, pongo máscaras para protegerme y evitar que se
pueda ver lo que sucede en mi interior. Mi malestar puede hacerse tan grande
que quiero “adormecer” mi mal con bebida, drogas, trabajo, etc. y L2 hará
entonces una llamada de socorro. Tengo tendencia a ver las cosas en negativo y
a vivir en un estado depresivo que veo muy poco porque estoy en un papel de
víctima que no me obliga a pasar a la acción o a cambiar cosas en mi vida.
Igual como L1, un sentimiento de impotencia y también mucha tristeza
afectarán. Soy bastante amargo frente a la vida porque estaría
supuestamente disfrutando de los placeres de la vida pero, frecuentemente, no
me autorizo a ello a causa de mis obligaciones o por deber, para mostrar el
buen ejemplo. Debo aprender que no he de ser perfecto. A veces puedo sentirme
incapaz o impotente frente a una situación. No he de culparme por ello o estar
enfadado; solo he de ser auténtico conmigo mismo y los demás y expresar
simplemente mis penas, mis alegrías, mis dudas, mis incomprensiones, mis
frustraciones para estar más abierto frente a los demás y para que L2 recupere
vida también. Se debe recalcar que una vértebra L2 en malas condiciones puede
conllevar enfermedades del abdomen, la apéndice o las piernas en donde podría
ver aparecer varices.
L3. La tercera vértebra lumbar L3 se ve sobre todo
afectada cuando vivo situaciones familiares tensas o tormentosas. Me impido
decir o hacer cosas para no herir y no molestar a los demás. Pero al hacer
esto, me hago daño a mí mismo. Juego el papel de “buen chico” o “buena chica”
manifestando una gran flexibilidad. Pero me vuelvo “bonachón” lo cual me causa
frustración, sobre todo si debo poner mis deseos de lado. Y quizás, también, me
ponga de lado, particularmente a causa de mi gran sensibilidad, sin saber mucho
como dichas emociones estarán recibidas. Me vuelvo “paralizado”, incluso impotente,
en mis emociones, en mi cuerpo, en mis pensamientos, lo cual impide que se
manifieste mi creatividad y todo lo vinculado a ella, en particular la
comunicación y la sexualidad que se quedan “rígidas” y “frígidas”. Para superar
el desánimo, debo tender los brazos hacía los demás y atreverme a expresar mis
emociones para que mi pleno potencial creativo se despierte y se manifieste. La
mala condición de L3 puede conllevar dolencias en los órganos genitales, en el
útero (en la mujer), en la vejiga o en las rodillas, tales como la artritis, la
inflamación o dolores.
L4. Cuando la cuarta vértebra lumbar L4 se rebela, es
frecuentemente porque tengo dificultad en transigir con la realidad de todos
los días. Puedo complacerme en un mundo imaginario y esto puede llevarme a
vivir en la pasividad, estando un poco cansado de ver lo que ocurre alrededor
mío. Se instala cierta dejadez. ¿Porqué preocuparse de todos modos? Sufro los
acontecimientos y no los creo, lo cual me puede dejar un sabor amargo. Igual
como L4, necesito protegerme cerrándome porque puedo fácilmente dejarme
distraer o influenciar por lo que me rodea, sobre todo por lo que la gente
pueda decir de mí, y mi sensibilidad puede estar altamente afectada. También me
rompo la cabeza exageradamente y mi discernimiento está a veces erróneo o
carente porque mi mental es muy rígido, lo cual me impide tener una visión
global de una situación y en consecuencia soluciones o posibles vías frente a
ella. Entonces quiero controlar en vez de escuchar mi voz interior. Debo
aprender a escuchar ésta para recuperar el dominio de mi vida. Recupero mi
poder de crear mi vía como quiero y recupero el gusto de realizar grandes
cosas! Se debe observar que una vértebra L4 en mal estado puede conllevar
dolores en la región de mi nervio ciático y de la próstata en el hombre.
L5. Puedo
preguntarme lo que sucede en mi vida cuando la quinta vértebra lumbar L5 está
afectada.
¿Tendría por casualidad una actitud de desprecio o de pereza frente a una
persona o una situación? Puedo vivir un poco de celos, disgusto, frustración,
pero sin embargo ya tengo mucho, la vida me ha mimado y tengo dificultad en
reconocerlo. Mi vida está teñida de lujuria (en todos los niveles) y debo
aprender a apreciar lo que tengo, y a cultivar mis relaciones interpersonales:
tengo dificultad sobre todo en el plano afectivo a ser auténtico y a sentirme
bien porque en el fondo de mí, vivo una gran inseguridad y tengo dificultad en
expresar lo que vivo. Por lo tanto, tendré tendencia a ser algo depresivo ya
que pasaré frecuentemente de un cónyuge a otro sin saber demasiado porqué
sucede esto, sintiéndome “correcto” dentro de lo que estoy viviendo.
Inventaré toda clase de guiones y mi atención siempre estará centrada en
los pequeños detalles anodinos, lo cual me impedirá adelantar y pasar a otra
cosa. Cierta amargura puede ensombrecer mi vida e impedirme disfrutar de ésta.
Aprendo a saborear cada instante que pasa y a apreciar toda la abundancia que
forma parte de mi vida. Un mal estado de L5 puede ocasionarme dolores en las
piernas, desde las rodillas hasta los dedos de los pies. La parte inferior de
la espalda también forma parte del sistema del centro del movimiento. Si tengo
dificultad en transigir con la sociedad, tanto desde el punto de vista de las
orientaciones por tomar como del sostén que espero de ella, puedo vivir
frustración o resentimiento. No quiero “negociar” con ciertas personas o
ciertas situaciones. Mis relaciones personales con mi entorno padecen de ello.
También puedo tener dificultad en aceptar que voy sumando años. “Me hago viejo”
y debo amansar lentamente la noción de mortalidad.
Finalmente, la parte inferior de la espalda está muy estrechamente
vinculada a los dos centros de energía inferiores, el coxis y el segundo centro
de energía que está vinculado más específicamente a la sexualidad. Si vivo
conflictos interiores o exteriores para con ésta, si he reprimido mi energía
sexual, puede manifestarse un dolor de espalda. Las 4 vértebras sagradas y las
5 vértebras del coxis están relacionadas con esta región. Cuando las vértebras
sagradas están afectadas, puedo tener la sensación de que no tengo columna y
que necesito a otra persona para sostenerme. Estoy constantemente “probado” por
la vida para ver cuál es mi nivel de integridad y de honradez. Tengo un enorme
potencial pero ¿estoy listo para realizar los esfuerzos necesarios para cumplir
mis objetivos? Las vértebras inferiores son las siguientes: S1, S2 y S3
S1, S2, S3. Ya que las 3
primeras vértebras sagradas están soldadas juntas, se tratarán juntas.
Constituyen un todo. Reaccionan con la rigidez que manifiesto, con mi estrechez
mental en relación a ciertas situaciones o ciertas personas, a mi mente cerrada
que rehúsa oír lo que los demás han de decir. Quiero tener el control para
sentirme fuerte y en seguridad y, si lo pierdo, voy a estar enfadado, furioso y
puedo tener ganas de “pegar una paliza” a alguien por estar tan frustrado y
lleno de amargura. Todos estos sentimientos generalmente tienen su origen en
mis relaciones afectivas que no siempre van como lo deseo. La comunicación
tanto verbal como sexual, es deficiente, por no decir inexistente, y estoy
constantemente volviendo a plantear este tema. Tengo la sensación de tener que
nadar a contra corriente y me siento en un callejón sin salida. Tengo interés
en parar un momento y ver claro en mi vida, a reflexionar sobre lo que quiero y
edificar una base sólida.
S4, S5. Todos los
deseos tienen su origen en las vértebras sagradas cuarta y quinta. Si soy capaz
de administrarlas bien, si tomo el tiempo de descansar y hacer las cosas que me
gustan, S4 y S5 funcionarán bien. Sin embargo, si vivo culpabilidad, tratándome
de perezoso y confrontándome a mis deberes y mi moralidad, juzgando mi conducta
“no correcta”, S4 y S5 pueden reaccionar fuertemente. Tengo el derecho de hacer
cosas para mí y a veces evadirme pero debo evitar que esto se vuelva un medio
de huida, evitando que me enfrente con mis responsabilidades. En ese momento,
la pereza puede no estar benéfica: me mantiene en un estado pasivo de cansancio
que me impide ir hacía delante. Por esto, en casos extremos, también estarán
afectados mis pies. El único modo de curar el sacro quebrado o roto, es la
inmovilidad física y el tiempo.
El sacro está vinculado al segundo centro energético que se sitúa al
nivel de la primera vértebra lumbar. Un desequilibrio de este centro energético
puede aparecer en las dolencias físicas siguientes: referente a los órganos
genitales, puede haber infertilidad, frigidez o herpes; en cuanto a los
riñones: cistitis, cálculos; en lo referente a la digestión y la eliminación:
incontinencia, diarrea, estreñimiento, colitis, etc. Las desviaciones de la
columna vertebral (escoliosis) nacen generalmente a este nivel y conllevan con
ellas dolores de espalda. El segundo chacra o centro energético, influencia mis
relaciones con mi entorno y un malfuncionamiento de éste, que afecta mi sacro,
será el signo de mi estrés, mis angustias, mis miedos y mi tendencia depresiva
que debo aprender a administrar.
En cuanto al coxis, está vinculado al primer chacra, o centro de energía,
sede de la supervivencia. Representa el fundamento de mi sexualidad, la
realización adecuada de mis necesidades de base (sexualidad, alimento,
protección, techo, amor etc.). El coxis está formado de cinco vértebras
coxigianas que están soldadas juntas. Representa mi dependencia frente a la
vida o a alguien más. Hay muchas probabilidades de que mi cuerpo me diga que
tengo que pararme cuando me duele el coxis. Es mi inseguridad la que se
manifiesta en relación con mis necesidades de base, de supervivencia, en
particular el hecho de tener un techo, alimento, vestidos, etc. El alimento
aquí se refiere a las necesidades físicas como emocionales y sexuales.
Cualquier persona necesita amor en su vida.
También necesita comunicación mediante relaciones sexuales con uno o su
pareja. Estas necesidades generalmente se niegan y reprimen, sobre todo a causa
de mis principios morales y religiosos, lo cual me lleva a estar insatisfecha.
Puedo sentirme entonces impotente en todos los sentidos del término y hay una
ira incubando dentro de mí. Quiero huir cualquier situación que hace daño a mi
sensibilidad y frente a la cual puedo vivir culpabilidad. Debo poner mi orgullo
de lado, es decir mis miedos. Debo confiar en la vida y sobre todo hacer
confianza en mi capacidad por expresarme y asumirme. Cuando siento dificultades
vinculadas con este aspecto de mí mismo, compruebo interiormente hasta qué
punto estoy (quiero ser) dependiente de una persona que, conscientemente o no,
satisface ciertas necesidades de mi vida.
Soy capaz de cumplir mis propias acciones, de ser autónomo. Es posible
que las personas con las cuales me vinculo sean mucho más dependientes
afectivamente que yo y que tengan necesidad de este tipo de relación. Acepto
ver hasta qué punto hago muestra de independencia y vigor en mi vida. Debo
soltar cualquier sentimiento de inquietud frente a mis necesidades de base y
tomar consciencia ahora de las fuerzas que me habitan y afirmar que soy la
persona mejor colocada para garantizar mi propia supervivencia. Al estar
vinculado el coxis con el primer chacra, un desequilibrio al nivel de este
centro de energía puede conllevar desordenes físicos, los más corrientes
tocando el ano o el recto (hemorroides, irritaciones), la vejiga (trastornos
urinarios, incontinencia), la próstata.
También se puede encontrar dolores en la base de la columna vertebral,
una toma o pérdida de peso considerable (obesidad, anorexia) y una mala
circulación sanguínea al nivel de las piernas (flebitis), manos y pies. Estos
males me dan una indicación que tengo necesidad de volver a equilibrar este
centro de energía. Vértebras dorsales: el modo de identificar cada una de ellas
es por la letra D que designa “dorsal” seguida del número secuencial de la
vértebra. Otro modo también es usar la letra T para designar las vértebras
torácicas, y es lo mismo. Amor: El amor aquí referido es como el amor de una
madre para su hijo. Cuando está afectado mi coxis, puede que viva el miedo a
perder o no tener como mínimo un amor similar al que un hijo está en derecho
esperar de su madre. Se trata aquí de este tipo de amor y no de una relación
amorosa entre adultos.
Fuente: “EL GRAN DICCIONARIO DE LAS DOLENCIAS Y
ENFERMEDADES” - Jacques Martel.




