jueves, 9 de agosto de 2012


DE BENDICIÓN EN BENDICIÓN




“El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor haga resplandecer
Su Rostro sobre tí
y te conceda lo que pidas.
Vuelva hacia tí Su Rostro y te de la paz.”




Estoy convencida que el Gran Espíritu en su infinita bondad nos bendice grande y abundantemente y no queda más que continuar bendiciendo, para de esta manera prolongar su Bendición a nuestro alrededor.

En los últimos tiempos me he detenido a reconocer, agradecer e interiorizar en las bendiciones que he recibido y estoy segura que ello permite que mi mente-cuerpo-espíritu, se hagan uno con la divinidad que habita en mí.
Recibo agradecida esta nueva bendición en mi vida, me acojo su amor infinito y continuo mi misión con alegría y gozo.

Es bueno que profundicemos un poco en lo que significa bíblicamente la Bendición para que no dejemos pasar ni una.

En griego BENDECIR es eulogeo: hablar bien; de allí el término castellano “elogiar”. Significa: (a) alabar, celebrar con alabanzas; de aquello que se dirige a Dios, reconociendo su bondad, con deseo de darle gloria a Él (Lc 1:64; 2:28; 24:51,53; Stg 3:9); Invocar bendiciones sobre una persona (Lc 6:28; Ro 12:14). Hacer prosperar, hacer feliz, derramar bendiciones sobre (Hch 3:26; Gl 3:9; Ef 1:3).  La esencia de la bendición de Dios es la seguridad de que le pertenecemos y de que Él se deleite en nosotros.

Ser una persona bendecida es saber, sentir, gustar de la afirmación y la seguridad de Dios, así como de su aceptación y aprobación. Es la experiencia de ser escogidos y protegidos, valorados y amados por Dios.

Como el oxigeno para nuestros pulmones, o las proteínas para nuestros cuerpos, así es la bendición para nuestras almas. Es la posesión más preciada de nuestras vidas.

Debemos saber que cuando Dios nos elige para bendecidnos no hay nada ni nadie que pueda detener esa bendición, nada ni nadie nos podrá maldecir si Dios se ha dispuesto bendecirte. 

La bendición invoca el apoyo activo de Dios para el bienestar de la persona, habla del agradecimiento, implica salud, provisión y felicidad en la persona que recibe buenos deseos de nuestra parte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario